Fallecimiento del Investigador Historiador y Arqueólogo Ramón Bohigas Roldan

Recientemente se ha producido el fallecimiento del Historiador y Arqueólogo Ramón Bohigas Roldán, Catedrático de Instituto y Profesor de Historia en la Comunidad de Cantabria. Este investigador que nos ha dejado ha sido un personaje clave en la investigación arqueológica en Cantabria y en las comunidades limítrofes de la Región Cantábrica en las últimas décadas. Lo ha sido tanto por sus Trabajos de Campo como por su papel activo en Entidades Culturales como el «Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola» y por su colaboración e impulso en publicaciones como la Revista Sautuola y en otros muchos libros y monografías.

Es importante que se de reconocimiento a investigadores como el, pero también es importante celebrar al hombre que despedimos. Vivió el inicio de la investigación arqueológica moderna en el norte de la Península Ibérica y le cupo el mérito de permanecer honrado e inasequible al desaliento en una época de envilecimiento generalizado de nuestra actividad profesional. Persona luchadora, tenaz y posibilista, estuvo detrás de muchos de los proyectos arqueológicos desarrollados en Cantabria, bien directamente o apoyándolos desde un discreto segundo plano. Ha sido un docente e investigador vocacional, que nunca se acomodó en su puesto de Funcionario del Estado y continuó luchando por el establecimiento de una investigación histórica y arqueológica científica, objetiva, en nuestro país.

 

Tenía un estilo muy personal de hacer las cosas, un poco a la antigua usanza, escribiendo sus comunicaciones y mandándolas por carta, cerrando colaboraciones frente a frente con un apretón de manos y dando su palabra mirando a los ojos. Era una persona enamorada de su vocación, vehemente en la persecución de sus objetivos, activo hasta el final. Acudía a sus citas en Santander en bicicleta sin escatimar esfuerzos, como hacía en su vida profesional, donde derrochó energías hasta agotarse. Le honra su vida entre nosotros y nos honro a todos los que le conocimos con su generosidad y ejemplo. A partir de ahora, al entrar en un encuentro profesional o en un Congreso, se nos va a hacer muy raro que no esté allí.  Le vamos a echar mucho de menos.

Apoyó al IMBEAC desde sus inicios, colaboró con nosotros en todo lo que pudo y siempre tendió una mano amiga según sus posibilidades. Fue también una de las personas que apoyó con  entusiasmo nuestros trabajos en el oppidum de Monte Bernorio, yacimiento que visitó en varias ocasiones y del que siempre estaba informado. En la actualidad estaba embarcado en varios proyectos con nuestra entidad sin ahorrarse ninguna molestia, como acostumbraba, con una gran generosidad. No podemos olvidar su apoyo y su ayuda siempre incondicional.

Ramón, hasta que nos reunamos contigo, esperamos hacernos dignos del ejemplo que nos has dado como persona y como compañero en la investigación de nuestro común pasado. Hasta pronto amigo. Un abrazo.